| PARÁBOLAS PARA LÍDERES |
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PARÁBOLA No 001
LA TORTUGA Y LA LIEBRE
1. Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera.
Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida. La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera.
Moraleja:
"Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera."
2. Pero la historia no terminó aquí, sino que prosigue...
La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta que por presumida y descuidada había perdido la carrera. Si no hubiese subestimado a su oponente, nunca la hubiera podido vencer. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió sin descanso desde el principio hasta el fin y su triunfo fue contundente.
Moraleja: "Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes."
3. Pero la historia tampoco termina aquí...
Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. De la manera como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. La liebre no sabía nadar, y mientras se preguntaba "¿Qué hago ahora...?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar.
Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan de primeros.
4. Pero la historia tampoco termina aquí...
Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón, y ya en la orilla de enfrente la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales.
Moraleja:
Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las capacidades de cada uno, no seremos completamente efectivos.
REFLEXIÓN FINAL:
Es importante advertir que ni la liebre ni la tortuga abandonaron la carrera. La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso. Por su parte la tortuga, al notar que la velocidad era su mayor debilidad, decidió cambiar su estrategia y aprovechar su fortaleza como nadadora, en un nuevo recorrido. Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados.
La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital:
Cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, no solo complementamos capacidades, compensamos debilidades, potenciamos nuestros recursos... sino que también obtenemos mejores resultados!
Todos tenemos carreras por delante, y hay muchas maneras de ganarlas. Hay muchas liebres, muchas tortugas... y muchas metas que alcanzar!
Finalmente:
"No se reúna con un grupo fácil; no le harán crecer.
Vaya donde sean muy altas las exigencias y las expectativas de desempeño".
“NADIE ES MEJOR QUE TODOS JUNTOS”
PARÁBOLA No 002
LA PARÁBOLA DE PINOCHO
El cuento de Pinocho es la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual a través de la adquisición de una serie de elementos de valores en su conciencia.
Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y otro femenino (que simbolizan los dos aspectos de la naturaleza humana).
LA CONFIANZA EN UNO MISMO es el punto de partida para la creación en la conciencia de la disponibilidad para comprender que es a él mismo el que le corresponde la construcción del concepto de ética y moral.
Similar a la creación de PINOCHO se intuye el proceso que se ha de seguir hacia la evolución de la conciencia y es el tener confianza en la inteligencia lo que permite al individuo ser mejor de lo que es ahora por lo cual el tener confianza en el instinto permite abrir las puertas para apreciar lo que se tiene.
Pinocho es tallado por el carpintero Geppetto, y el Hada Azul le da vida, lo despierta (Estar vivo es darse cuenta, asumir la conciencia).
Al mismo tiempo, el Hada elige a un grillo llamado Pepito y le encomienda una misión: permanecer junto a
“Tener conciencia, saber vivir y vivir humanamente bien, fijarnos en si lo que hacemos corresponde a lo que verdaderamente queremos o no”.
No hay nada peor que darse cuenta de que se está actuando mal; decir siempre la verdad y enfrentar las consecuencias de nuestros actos, es tener conciencia ética y moral.
Cuando somos libres para decidir y sabemos que las decisiones que tomamos no van en contra nuestra ni en contra de los demás no tenemos porque sentir culpa, ni remordimiento, ni vergüenza de nosotros mismos, siempre y cuando nuestra conciencia esté limpia; y para ello tenemos que aprender a vivir, aprender de los errores que se cometen para no repetirlos, para no hacer un daño irreparable en su alma.
Hay que tomarse en serio la libertad, es decir, ser responsable, nunca engañarse a sí mismo; se le puede mentir a todo el mundo si se quiere, pero a nosotros mismos nunca, y vivir con la carga de la mentira, es vivir condenados a nuestros propios inventos, que tarde o temprano la vida nos cobrara.
La responsabilidad es saber que cada uno de mis actos me va construyendo, me va inventando y va dejando huellas en mí, huellas que no se borran y que me van guiando por el camino del bien o del mal; las cargas que llevamos acuestas no son mas que producto de la desobediencia, de no atender a nuestro corazón, de no saber encontrar un equilibrio entre nuestros sentimientos y nuestra razón. “no todo puede ser razón, no todo puede ser emoción”.
Por lo tanto, el principio fundamental de la ÉTICA es: “No hagas a otros lo que no te gustaría te hicieran a ti”.
El mayor deseo de Geppetto es que Pinocho llegue a ser un niño de verdad. Y sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, por lo que lo envía a la escuela, (nuestro desenvolvimiento es un proceso de aprendizaje y mejoramiento permanente).
Todas las personas atribuyen su verdad de una manera diferente, de acuerdo a sus vivencias y experiencias tanto familiares como académicas, por lo cual no todos estamos de acuerdo con la forma de actuar o de comportarse de otras personas ya que nuestra vida es el resultado de lo que cada uno decida que hacer con ella.
En esta vida todos tenemos una misión que cumplir, lo único que tenemos que hacer es hacer lo que nos corresponde y hacerlo bien.
Todos somos libres para actuar, para decir SI o NO a las cosas y a las circunstancias que nos rodea, no estamos obligados a querer hacer una sola cosa, mas no somos libres de elegir nuestras circunstancias (haber nacido, escoger los padres que nos tocaron, parecer una enfermedad), pero si somos libres para responder frente a éstas de acuerdo a nuestra actitud para enfrentar la vida; somos libres para intentarlo de nuevo sin obtener siempre el mejor resultado, caerse para levantarse; esta en cada uno de nosotros ver en el error una oportunidad para mejorar, para resarcir el daño causado, o para cambiar aquello que tanto daño nos hace, o si se es mas humilde pedir ayuda o decir a tiempo me equivoque.
Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre, y lo hace cargado de propósitos, con el anhelo profundo de convertirse en algo superior: en un niño de verdad. Pero cuando sale al mundo surgen los problemas.
Haciendo uso de su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas, y sucumbe ante la tentación del orgullo, a pesar de las protestas de Pepito Grillo (Su código de valores – su conciencia).
Tenemos libre albedrío para hacer las cosas que queramos y cuanto mayor sea nuestra capacidad de acción mejores resultados tendremos.
Pero hay cosas que limitan nuestra libertad, empezando porque no somos concientes de que somos libres, nuestra forma de actuar nos hace ignorantes e impotentes para asumir responsabilidades, siempre preferimos el camino fácil, esperar a que otros actúen y hagan todo por mí, es decir, nos adherimos a otros códigos.
Debemos fijarnos bien en lo que hacemos y procurarnos un cierto saber que nos permita ser asertivos, que nos permita saber vivir y a esto es a lo que llamamos ETICA; como lo vemos en la parábola de PINOCHO, este sigue a personajes que no le conviene y lo alejan del camino del bien.
Sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo (La característica fundamental del alma es el libre albedrío: podamos en cada momento elegir nuestro destino).
En su representación teatral Pinocho recibe grandes aplausos, y está muy contento, pero después de la actuación lo encierran en una jaula (El dejarnos llevar por el orgullo, por el "EGO", puede darnos placer, pero a la larga siempre produce dolor, porque esclaviza el alma a través del APEGO).
El Hada Azul acude junto a él, preguntándole la causa de su encierro, y Pinocho intenta justificarse ante ella diciendo mentiras; pero con cada mentira que dice le crece la nariz.
Entonces... Pinocho descubre que el mal no puede ocultarse, y reconoce sus errores con honestidad, arrepintiéndose de ellos (lo mismo ocurre con nosotros; mientras nos auto justificamos y no reconocemos nuestros errores ante nosotros mismos, no podemos aprender, por eso solo la verdad nos libera).
Entre los saberes hay uno imprescindible; existen algunas cosas que nos convienen y otras no, como ciertas actitudes y comportamientos que dañan nuestra vida y la vida de que quienes más amamos; Saber distinguir entre lo bueno y lo malo marca una diferencia en nuestras vidas como seres humanos, como por ejemplo mentir, destruye la confianza que otros han depositado en mi, nos trae enemistades y nos aleja de la compañía de otras personas, nos volvemos seres no confiables.
El Hada entonces le libera y recibe otra oportunidad.
Pepito Grillo está decidido a ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones.
Las personas tenemos ciertos tipos de motivos que nos inducen a algo, como las ordenes, costumbres o caprichos; Cada uno de ellos quía la conducta en diferentes direcciones, cada tipo de motivo tiene su propio peso; siempre hay que tratar de encontrar la mejor forma de hacer las cosas sin perjudicar a nadie, sin caer en tentaciones.
Los principios de la moral son:
· El filosófico: Hacer el bien por respeto a la ley. · El religioso: Hacer el bien por amor a Dios. · El humano: Hacer el bien por amor propio. · El político: Hacer el bien por amor a la sociedad.
Hemos de preocuparnos por vivir estos años satisfactoriamente y vivirlos plenamente a partir de estos principios; sin embargo, no es fácil mantenerse en el camino...No es fácil cambiar, cuando el corazón esta lleno de resentimiento, o cuando lo hemos llenado de sinsabores que no nos permiten ver las cosas maravillosas que nos rodean.
Vuelve a aparecer Juan el Honrado, que le invita a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pinocho no puede resistir la atracción de viajar a la Isla y se une al grupo (Nuestra gran tentación es no tener que esforzarnos, recibirlo todo a cambio de nada).
Y ocurre que cuando Pinocho y los demás niños llevan en la Isla demasiado tiempo, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse incluso de hablar (Lo mismo pasa con el ser humano, cuando se embrutece por la indiferencia y la satisfacción permanente del deseo; se olvida quién es y cuál es su misión).
En nuestro libre albedrío tenemos que darnos cuenta de que somos libres, pero también darnos cuenta de cuales son las consecuencias de mis decisiones, pensar dos veces antes de actuar.
No se tiene que cumplir por cumplir, tan solo por una orden que se nos impone, por costumbre o por capricho, se trata mas bien de profundizar en el porque pasan las cosas, por que me comporto de una u otra manera, y en este caso la moral tiene que ver con las costumbres y las ordenes, pero también hay costumbres que pueden ser inmorales; dejarse llevar por otros es fácil, y cuando no sabemos para donde vamos cualquier camino nos sirve, y es por ello que los valores inculcados en casa, el amor de nuestros padres marca la diferencia en nuestras vidas, y escoger un buen camino y sembrarlo de espinas o de flores depende de cada uno.
La moral es entonces, la reflexión sobre lo que consideramos válido, son los comportamientos que asumimos frente a nuestras propias creencias.
El principio de lo que es bueno y malo para el hombre, es el único criterio de valor ético que le ofrece bienestar al hombre; por fortuna podemos darnos cuenta a tiempo y redefinir nuestro camino...
Pero Pinocho se da cuenta a tiempo. Cuando descubre que les están saliendo orejas y rabo de burro, se dirige a Pepito Grillo para pedirle ayuda. Esto le salva, porque Pepito Grillo sabe cómo puede escaparse de la Isla.
Tenemos que aprender a disfrutar los placeres que nos da la vida, el tiempo no perdona, hay que disfrutar los momentos que se tienen en el presente, hay que saber disfrutar de lo que nos rodea, mas no echarse a la perdición de los placeres; la vida se nos va como el agua entre las manos, sin darnos cuenta abandonamos la niñez, la juventud, llegamos a viejos y no nos damos cuenta si vivimos realmente, si dimos lo mejor de nosotros y si le aportamos algo positivo a la humanidad, o si nuestros hijos nos recordaran con amor o desamor.
La mayor gratificación que puede darnos la vida es sentir alegría, la alegría es un SÍ a lo que somos y a lo que sentimos; el placer es maravilloso cuando lo ponemos al servicio de la alegría; la alegría ética nos libera de los placeres mundanos que esclavizan el espíritu. Por eso es que cuando estamos libres del apego por los placeres podemos iniciar la búsqueda de nuevos ideales...
En cuanto están libres empiezan a buscar a Geppetto. Pero vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido; ha ido a buscar a Pinocho (Esta imagen tiene una importancia fundamental, pues nos da a entender que no sólo buscamos nosotros los valores, sino que estos principios universales nos buscan a nosotros).
Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una gran ballena que se tragó la barca de Geppetto (El animal marino es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia).
El mar es un símbolo del inconsciente. Así, el cuento nos dice que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio yo inconsciente, en el fondo de nosotros mismos.
Cuando Pinocho y Pepito Grillo buscan a Geppetto en el mar, los traga la misma ballena. En el vientre de ésta tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre, pero pronto se dan cuenta que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme.
(Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones, o en nuestras meditaciones.
El paso siguiente es llevar este estado superior de la conciencia a la vida diaria, y eso suele ser lo más difícil). En el cuento, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre un modo de escapar, que requiere mucha fuerza y valor, y lo consigue.
El lema fundamental de la ética es: “HAZ SIEMPRE LO QUE QUIERAS”, pero esto no es tan sencillo, pues hay que dejarse de tantas órdenes y costumbres. No hay que preguntarle a nadie que debo hacer con mi vida y que decisiones debo tomar, esto es algo que viene desde el interior de la persona.
En la vida hay que saber establecer prioridades, y saber preciso que es lo que se quiere y la forma de vivir mejor, abandonar la esclavitud al miedo y al rechazo; nuestra intuición nos guía, nuestros valores nos protegen.
Relacionarnos con los demás es la mejor forma de comunicarnos con nosotros mismos, al reconocernos como humanos nos respetamos y respetamos a los demás, mirar al otro a lo ojos, sonreír, se amable, atento, escucharlo, sentirlo, es hacerle saber que estamos ahí para el, es darle el reconocimiento como persona.
El hombre libre se relaciona con otros empaticamente. La máxima expresión de la ética es el sacrificio por los principios, el dar la vida por el código de honor, tal como lo vemos en el SAMURAI un guerrero Japonés que es capaz de dar la vida por el BUSHIDO (CÓDIGO DE ÉTICA).
Es el caso de nuestro PINOCHO quien cuando está en medio del mar, Geppetto parece que se va ahogar y Pinocho se sacrifica para salvarle (Y esta es precisamente la clave, lo que le va hacer merecedor de ser un niño de verdad; el amor desinteresado.
Cuando la necesidad del otro es más importante que la mía, cuando "yo" dejo de ser yo y el centro de mi vida, se abre la puerta que deja paso al milagro).
Al volver... Geppetto en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo. Muy afectado, se lo lleva a casa y lo deposita en la cama.
Pero la acción de amor del niño, dando su vida por su padre, le ha hecho merecedor de ser un niño de verdad.
Este resucita y se cumple así su destino; ser un niño verdadero.
Este cuento es el símbolo de nuestro propio viaje de desenvolvimiento espiritual.
Lo importante es saber como vivir bien la vida, aceptar a los demás con sus circunstancias aunque las personas tengan comportamientos censurables, siempre debemos mirarlas como personas.
Cuando una persona es feliz consigo misma, más alegre se sentirá y menos ganas se sentirá de ser malo.
Tratar de comprender a los demás, es ponerme en su lugar, eso implica la posibilidad de comprenderle desde adentro, de comprender su punto de vista.
Ser humano es tener conciencia de humanidad, tener conciencia de que ha pesar de las diferencias de las personas estoy en cada uno de mis semejantes; se trata de tener en cuenta sus derechos y razones; ponerse en lugar del otro es tomarlo en serio, suavizar sus penas, hacer desaparecer la tristeza y devolverle la alegría y el placer de vivir.
El significado de la vida es que seguimos el proceso de reconocer nuestra verdadera naturaleza en Dios. Conscientes y cocreadores.
Toda la clave para ello es el amor, la ofrenda desinteresada, que significa a su vez la renuncia al "yo" personal y egoísta.
El propósito de la vida que compartimos todos los hombres es manifestar en lo finito lo infinito, llevar lo divino a lo humano, dar expresión individual a nuestras cualidades espirituales.
Somos tan superficiales que creemos que la vida solo se compone de riquezas materiales, de tener dinero, poder, reconocimiento; olvidándonos de lo esencial que es el amor, el afecto y la familia; haciéndonos esclavos hasta quedarnos completamente solos.
Haciéndonos daño a nosotros mismos, y a otros, pero como dice el dicho, nadie puede dar de lo que no tiene...
Hay cosas que son necesarias para vivir, pero que no dan felicidad a nuestra alma, cuando tratamos a la gente como cosas, no conseguimos más que indiferencia, enemistad, y des amor.
Para Antonie de Saint – Exupery (1943) No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos. Las cosas importantes se ven mas allá de los ojos, pero parece que la oscuridad de nuestra alma no las viera; debemos aprender a vivir humanamente, a no vivir de cualquier modo, en tratar de comprender los comportamientos que me convienen, comprender de que se trata la vida y como es mejor vivirla, si llena de cosas o llena de amor, y esa decisión es solo mía; nadie la puede tomar por mí.
La ética no solo mejora al individuo; mejora la sociedad en general, puesto que es la expresión del conjunto desde la individualidad.
Los hombres están más íntimos y fuertemente unidos por la voluntad de hacerse el bien y por los vínculos del corazón que por las palabras y los pactos, la confianza es la piedra angular de la relación interpersonal que a su vez construye la comunidad. Como conclusión podemos afirmar que existen cuatro pasos para asumir éticamente la existencia, con excelencia y logros en todas las dimensiones humanas: el bien ser, el bien hacer, el bien estar y el bien tener.
Primero, el bien ser”, es decir, ser honestos, puntuales, disciplinados, respetuosos, si algo no es nuestro es que pertenece a alguien. Segundo, el “bien hacer”, haz las cosas bien. Las personas que son un “bien ser” y dan a la familia y a su trabajo más de lo que recibieron, llegarán al tercer paso “al “bien estar”. Y quienes siguen estos tres pasos, en este orden, tarde o temprano llegarán a lograr un bien tener”...
PARÁBOLA No 003
EL SONIDO DEL BOSQUE
EL SONIDO DEL BOSQUE Septiembre 4, 2007Posted by elrincondesusu in Reflexiones de vida por Susana Hoggan, Reflexiones y cuentos para el alma.trackback
Cerca del final del tercer siglo Antes de Cristo, el rey Ts’ao envió a su hijo, el príncipe T’ai, al templo a estudiar con el gran maestro Pan Ku. Porque el príncipe T’ai sería el que sucedería a su padre como rey. Pan Ku sería quien le enseñaría las bases para ser un buen gobernante. Cuando el príncipe llegó al templo, el maestro lo envió solo al bosque Ming-Li. Después de un año el príncipe tenía que regresar al templo para describir los sonidos del bosque.
Cuando el príncipe T’ai regresó, Pan Ku pidió al niño que describiera todo lo que el había podido escuchar. “Maestro”, replicó el príncipe, “yo he podido escuchar el canto de los búhos, el susurro de las hojas, el vuelo de los insectos, el canto de los grillos, el toque del pasto, el zumbido de las abejas y el murmullo del viento”.
Al concluir el príncipe su relato, el maestro le pidió que regresara al bosque a escuchar más allá de lo que ya había escuchado. El príncipe estaba desconcertado por lo que le pidió el maestro. ¿No habría escuchado cada sonido realmente?
Día y noche, el joven príncipe permaneció sentado solo en el bosque, escuchando. Pero no percibió otros sonidos que los que antes había oído. Entonces, una mañana, cuando el príncipe estaba sentado en silencio bajo los árboles, empezó a discernir ligeros sonidos diferentes de aquellos ya escuchados. El agudizó su oído y los sonidos comenzaron a ser más claros. En ese momento tuvo una sensación de lucidez que lo envolvía.
“Estos deben ser los sonidos que el maestro quería que yo escuchara”, reflexionó.
Cuando el príncipe T’ai regresó al templo, el maestro le preguntó qué más había escuchado. “Maestro”, respondió el príncipe reverentemente, “cuando yo escuche más de cerca, escuché lo no escuchado: el sonido de las flores cuando abren, el sonido del sol calentando la tierra y el sonido del pasto cuando prueba el rocío de la mañana”.
El maestro aprobó con la cabeza. “Escuchar lo no escuchado”, remarcó Pan Ku, “es una disciplina necesaria para ser un buen gobernante. Solo cuando un gobernante ha aprendido a escuchar con atención el corazón de las personas, a escuchar sus sentimientos no comunicados, el dolor no expresado, y demandas no habladas, puede él esperar inspirar confianza en su gente. Entender cuando algo está mal, y encontrar las verdaderas necesidades de sus ciudadanos. La caída de los gobiernos sobreviene cuando los líderes solo escuchan palabras superficiales y no penetran profundamente en el alma de las personas para escuchar sus verdaderas opiniones, sentimientos y deseos”.
PARÁBOLA No 004
EL AGUA Y EL FUEGO
En el siglo IV antes de Cristo, oculto dentro del estado de Lu, se hallaba el distrito en el que gobernaba el duque Chuang. El distrito, aunque pequeño, había prosperado extraordinariamente en la época del predecesor de Chuang. Pero desde su nombramiento para el puesto, sus asuntos se habían deteriorado notablemente. Sorprendido por el triste giro de los acontecimientos, Chuang fue a la montaña para tratar de conseguir la sabiduría del gran maestro Mu-sun.
Después de que el duque hubo explicado su situación a Mu-sun, esperó con el aliento contenido a que el gran maestro hablara. Sin embargo, contrariamente a lo que Chuang esperaba, el maestro Anduvieron en silencio hasta encontrar ante ellos el río Tan Fu, cuyo fin no podía verse, de tan largo y ancho que era. Tras meditar sobre el río, Mu-sun se dispuso a encender un fuego. Cuando lo hubo encendido y las llamas estaban fulgurantes, el maestro pidió a Chuang que se sentara a su lado. Estuvieron sentados durante horas interminables mientras la fogata brillaba en la noche. A la llegada del nuevo día, cuando las llamas ya no bailaban, Mu-sun señaló el río.
Entonces, por primera vez desde la llegada del duque, el gran maestro habló: "Ahora tú entiendes por qué eres incapaz de hacer lo que hizo tu predecesor: mantener la grandeza de tu distrito". Chuang le miró perplejo; en realidad no comprendía más que antes. Con gran vergüenza dijo: "Gran maestro, perdona mi ignorancia, pues no puedo comprender la sabiduría que tú impartes". Mu-sun habló entonces por segunda vez: "Reflexiona, Chuang, sobre la naturaleza del fuego que ardió ante nosotros la pasada noche. Era fuerte y poderoso. Sus llamas saltaban como si bailaran y gritaban con orgullo jactancioso. Ni los fuerte árboles ni las bestias salvajes podrían igualar su fuerza. Con facilidad podría haber conquistado todo lo que estuviera en su camino.
Así de humilde es su naturaleza. Cuando escuchamos el agua, apenas puede oírse. Cuando la tocamos, casi no puede sentirse, pues tan suave es su naturaleza. "Sin embargo, al final, ¿qué es lo que queda de lo que fue un fuego poderoso? Solamente un puñado de cenizas. Pues el fuego es tan fuerte, Chuang, que no solamente destruye todo lo que encuentra en su camino sino que finalmente cae víctima de su propia fuerza y es consumido. No ocurre lo mismo con el río tranquilo. Tal y como fue siempre, lo es ahora y lo será siempre: fluyendo eternamente, haciéndose más profundo, más ancho, cada vez más poderoso en su viaje hacia el océano insondable, proporcionando vida y sustento para todos". Tras un momento de silencio, Mu-sun se volvió hacia el duque. "Lo mismo que en la naturaleza, Chuang, así ocurre con los gobernantes. Pues no es el fuego sino el agua lo que lo envuelve todo y es fuente de vida. Por tanto, no son los gobernantes poderosos y autoritarios sino los gobernantes humildes los que con una fuerza interior que llega a lo profundo conquistan los corazones del pueblo y son fuentes de prosperidad para sus estados. Reflexiona, Chuang, -continuó el maestro-, sobre el tipo de gobernante que eres tú. Es posible que la respuesta que buscas se encuentre ahí". Como si fuera el resplandor del relámpago, la verdad se apoderó del corazón del duque. Ya no se sentía orgulloso sino turbado e inseguro. Miró hacia lo alto con los ojos iluminados. Chuang ya no veía nada salvo el sol que se elevaba sobre el río. PARÁBOLA No 005
EL COMPROMISO DEL GENERAL
Un mensajero, el teniente Yu, acababa de llegar con un informe sobre la logística de la próxima batalla entre la primera división del general Li y la segunda división del Principado Wei, mandada por el general Su.
"Gran general -dijo el teniente Yu- traigo buenas noticias. La primera división disfruta de una importante ventaja.
Nuestras tropas superan en número a las de la segunda división en la proporción de cuatro a uno, están bien provistas de armas y los regimientos están bien alimentados. El general Li me envía para
"¡Ay!", -dijo a Meung-, de nuevo otra división de nuestro principado caerá derrotada". Meung estaba perplejo. "Gran general -dijo él-, perdone mi atrevimiento, pero no logro entender por qué está usted tan convencido de eso. La división del general Li cuenta con muchos más hombres y más armas que la división del general Su, y sin embargo, usted está seguro de que la victoria no será nuestra. ¿Cómo puede ser eso?”. El gran general miró con tristeza a Meung, pero no contestó. Lo que hizo fue llevar a Meung a un gran lago que había detrás del palacio. Cuando el gran general y Meung se sentaron en una roca, el general tiró al agua un pequeño trozo de papel. El papel no se movió sino que simplemente flotó. Tras observar el inmóvil trozo de papel durante un tiempo, Meung se mostró intranquilo y preguntó de nuevo: "Gran general, ¿cuál es el significado de esto? He meditado sobre el papel durante más de una hora y su lección no me ha aclarado nada ni ha proporcionado la respuesta a mi pregunta". Una vez más, el general no respondió sino que hizo que Meung le siguiera. Pasearon hasta llegar a un arroyo muy estrecho y rumoroso. De nuevo el gran general tiró un trozo de papel al agua. Esta vez el papel no permaneció quieto sino que se desplazó rápidamente y desapareció. El gran general se volvió hacia Meung: "¿Comprendes ahora por qué la división del General Su triunfará y no la nuestra"'. Meung, todavía perplejo, le pidió al general que se explicara. "Meung -dijo el general-, la primera división, grande y con muchas armas, se parece al lago. Pero observa la posición del general Li. Supone con tanta arrogancia que va a obtener la victoria que no lucha. Está estacionado en la retaguardia, no ocurre así con el general Su. El está en primera línea, junto a sus tropas, y ha situado la retaguardia de su división junto al río. Su compromiso de morir con el fin de ganar generará a su vez un compromiso de las tropas. Lo mismo que este arroyo rumoroso, que se precipita en una dirección, arrastra el papel fácilmente mientras el lago no lo hace, así la división de pequeño tamaño, pero unificada en el compromiso, vencerá. Recuerda, las armas y los hombres son importantes, pero el compromiso del general es el que determina la victoria". Cuatro días más tarde, el teniente Yu y sus refuerzos llegaron al lugar de la batalla. La bandera que ondeaba al viento era la de Wei, no la de Chin. La primera división había sido derrotada.
PARÁBOLA No 006
LA VERDADERA SABIDURÍA
En la antigua China, en la cima del monte Ping, había un templo en el que habitaba el sabio Hwan. De sus muchos discípulos, solamente conocemos uno, Lao-li. Durante más de veinte años, Lao-li estudió y meditó con el gran maestro Hwan. Aunque Lao-li era uno de los discípulos más brillantes y decididos, no había alcanzado todavía la sabiduría. No poseía la sabiduría de la vida. Lao-li luchó con- su suerte durante días, noches, meses e incluso años, hasta que una mañana, la caída de una flor de cerezo le habló a su corazón. "Ya no puedo luchar con mi destino -reflexionó-. Lo mismo que la flor del cerezo, debo resignarme airosamente a mi suerte".
Desde ese momento, Lao-li decidió retirarse al llano y abandonar su esperanza de lograr la sabiduría. Lao-li buscó a Hwan para comunicarle su decisión. El maestro se sentó ante una pared blanca, en profunda meditación.
Reverentemente, Lao-li se acercó a él. "Maestro -dijo-; pero antes de que pudiera continuar, el maestro habló: "Mañana bajaremos juntos al llano". No era necesario decir nada más. El gran maestro había comprendido. A la mañana siguiente, antes de descender de la montaña, el maestro contempló la inmensidad que rodeaba la cumbre de la montaña. "Dime, Lao-li -dijo-, ¿qué es lo que ves?". "Maestro, veo el sol que empieza a ocultarse justamente debajo del horizonte, serpenteado por colinas y montañas que siguen durante leguas, y en el valle, un lago y una vieja ciudad". El maestro escuchó la respuesta de Lao-li. Sonrió y luego bajó los primeros peldaños de su largo descenso. Al cabo de una hora, cuando el sol cruzaba el cielo, ellos proseguían su viaje, y sólo se detuvieron una vez cuando se acercaban al pie de la montaña. De nuevo Hwan le preguntó a Lao-li qué era lo que veía.
"Gran maestro, a lo lejos veo unos gallos que corren alrededor de unos pajares, vacas que duermen en frescas praderas, unos viejos que disfrutan del último sol de la tarde y niños retozando junto a un arroyo". El maestro permaneció en silencio y continuó andando hasta que llegaron a la puerta de la ciudad. Allí hizo un gesto a Lao-li y juntos se sentaron bajo un viejo árbol. "¿Qué aprendiste hoy, Lao-li? -preguntó el maestro-.Quizás sea ésa la última lección de sabiduría que te imparta". Lao-li permaneció mudo. Por fin, tras un largo silencio, el maestro continuó. "El camino hacia la sabiduría es como el viaje desde lo alto de la montaña al llano. Sólo alcanzan la sabiduría quienes se dan cuenta de que lo que uno ve desde la cima de la montaña no es lo que ve desde el llano. Sin esa sabiduría, cerramos nuestras mentes a todo lo que no podemos ver desde nuestra posición y por consiguiente limitamos nuestra capacidad de' madurar y mejorar. Pero con esta sabiduría, Lao-li, llega un despertar. Reconocemos que a solas uno ve solamente hasta cierto punto, lo cual, a decir verdad, no es mucho. Esta es la sabiduría que abre nuestras mentes a la mejora, acaba con nuestros prejuicios y nos enseña a respetar lo que al principio no podemos ver. Nunca olvides esta lección, Lao-li: lo que tú no puedes ver puede verse desde una parte diferente de la montaña". Cuando el maestro dejó de hablar, Lao-li miró hacia e1 horizonte, y a medida que el sol se ponía, parecía elevarse en su corazón. Lao-li se volvió al maestro, pero el gran sabio se había ido. Así termina el viejo relato chino. Pero se ha dicho que Lao-li volvió a la montaña para vivir el resto de su vida allí, y que llegó a ser un gran sabio.
PARÁBOLA No 007
LA HABILIDAD DEL ARTESANO
En el siglo II antes de Cristo, acababa de terminar la guerra que siguió al derrumbamiento de la dinastía Qin. En su lugar, reinaba la dinastía Han, cuyo emperador, Liu Bang, había consolidado China por primera vezen un imperio unificado. Para conmemorar este acontecimiento, Liu Bang había invitado a funcionarios y militares políticos de alto rango, poetas y maestros a una gran celebración.
Entre ellos estaba Chen Cen, el maestro a quien Liu Bang había acudido muchas veces para pedir consejo durante su campaña de unificación de China. La celebración estaba en pleno apogeo. Aquel banquete era el más espléndido que jamás se había visto.
En la mesa del centro se sentaba Liu Bang con sus tres grandes consejeros: Siao He, que administraba la logística de la unificación; Han Xin, que organizaba y dirigía la actividad guerrera; y Chang Yan, que formulaba las estrategias diplomática y política. En otra mesa, se sentaban Chen Cen y sus tres discípulos. Mientras se servía la comida, se pronunciaron discursos, se entregaron condecoraciones y actuaron unos artistas. Todos miraban con orgullo y alborozo, todos excepto los tres discípulos de Chen Cen, que estaban asombrados. Sólo hacia la mitad de la fiesta pronunciaron sus primeras palabras. "Maestro -observaron-, todo esto es magnífico, todo está muy bien, pero en el corazón de la celebración hay un enigma". Percibiendo las dudas de sus discípulos, el maestro les alentó gentilmente a continuar. "En la mesa del centro se sienta Xiao He -prosiguieron ellos-. Su conocimiento de la logística es innegable. Bajo su administración, los soldados siempre han estado bien alimentados y debidamente armados, cualquiera que fuera el terreno. Junto a él está Han Xin. Las tácticas militares de Han Xin son irreprochables. El sabe exactamente dónde acechar al enemigo, cuándo hay que avanzar y cuándo hay que retirarse. Ha ganado todas las batallas que ha dirigido. A continuación de nosotros está Chang Yang. Chang Yang ve la dinámica de la política y de las relaciones diplomáticas en la palma de su mano. Sabe con qué estados hay que formar alianzas, cómo ganarse los favores políticos y cómo conseguir que se rindan los jefes de estado sin guerrear. Esto lo entendemos bien. Lo que no podemos comprender es el centro de la mesa, el propio emperador. Liu Bang no puede decir que es de sangre noble y su conocimiento de la logística, de la guerra y de la diplomacia no iguala a la de sus grandes consejeros.
¿Por qué entonces es él el emperador?". El maestro sonrió y pidió a sus discípulos que imaginaran la rueda de un carro de guerra. "Qué es lo que determina la fuerza de una rueda al llevar un carro hacia adelante?", preguntó. Tras un momento de reflexión, sus discípulos respondieron ¿No es la robustez de sus radios, maestro?". "Pero entonces, ¿cómo es -contestó él- que dos ruedas hechas de idénticos radios difieren en fortaleza?". Tras un momento de silencio, el maestro continuó "Ved más allá de lo que se ve.
No olvidéis nunca que una rueda está hecha no sólo de radios sino también del espacio entre ellos. Los radios fuertes mal situados debilitan la rueda. El hecho de que se consiga o no su pleno potencial depende de la armonía entre ellos. La esencia de la construcción de las ruedas radica en la aptitud del artesano para concebir y crear el espacio que contiene y equilibra los radios dentro de la rueda. Pensad ahora, ¿quién es el artesano aquí?". El resplandor de la luz de la luna se veía detrás de la puerta. Reinó el silencio hasta que un discípulo dijo:
"Pero maestro cómo asegura un artesano la armonía entre los radios?".
"Piensa en la luz del sol -replicó el maestro-. El sol nutre y vitaliza los árboles y las flores, lo hace así entregando su luz. Pero al final, ¿en qué dirección crece toda la vegetación? Lo mismo ocurre con un artesano maestro como Liu Bang.
Después de colocar a los individuos en puestos en los que se aprovecha plenamente su capacidad, él asegura la armonía entre ellos reconociéndoles a todos sus logros innegables. Y al final, del mismo modo que los árboles y las flores crecen hacia el donante, el sol, los individuos crecen hacia Liu Bang con devoción".
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